Lecciones para los negocios que podemos aprender de los vendedores en la calle.

resizedimage280423-VendedorToda mi vida he visto los vendedores ambulantes en lo semáforos del país y  he sentido siempre mucha curiosidad sobre la vida de cada uno.  Recuerdo preguntas que le hacía a mi padre  como ¿Dónde vivían? ¿Dónde dormían? ¿De dónde vienen? etc. A través de los años nos vamos acostumbrando a su presencia en las calles y vemos como la oferta de productos va incrementando. Ya no es solo  la limpieza de los vidrios delanteros de los vehículos,  la venta de artículos es tan variada que sorprende al más simple mortal.

 

Admito que durante mucho tiempo, estos personajes me molestaban cuando se acercaban al vehículo, tocaban el vidrio y con cara de “frescos” me ofrecían el producto que vendían ese día y casi siempre ante la negativa de compra terminaban en pedirme 5 pesos para comer.

 

Después de todos estos años en el mundo de Mercadeo y los Negocios he logrado cambiar mi óptica y ver las cosas un poco diferente. Ahora me dentengo a ver los productos que ofrecen y pensar en  la razón del mismo (Cuando llueve salen muchas sombrillas y limpiavidrios), trato de entender el precio a que ofrecen los productos y el margen de negociación que tienen. También entiendo que hay redes de ventas que se encargan de coordinar con estas personas las ventas de los productos. Pero mi pensamiento se enfoca ahora a las cualidades personales que deben tener estos vendedores. Siempre he dicho que la venta no es fácil. Conociendo las industrias de bebidas refrescantes y carbonatadas, también el negocio de los embutidos y lácteos, y por supuesto el sector de bebidas alcohólicas, he podido conocer el perfíl necesario para ser un buen vendedor, y la venta en la calle es  la concentración exponenciada de las mejores cualidades que se necesitan  en los negocios.

 

He aquí las principales lecciones que considero importantes debemos aprender de los vendedores callejeros para aplicar en los negocios, como empleado o como empresario:

 

- Tener poca verguenza: esto  no significa ser un sinverguenza, todo lo contrario. Para hacer negocios se necesita mucha seguridad personal,  tener la capacidad de poder entablar una conversación con quien sea para hacer relaciones, conocer personas interesantes y sobre todo darnos a conocer en ambientes pertinentes.

 

- Debemos ser persistentes: Todo buen vendedor sabe que debe tener la capacidad de perseverar. Los vendedores espectaculares han desarrollado el arte de hacer esto sin molestar al cliente. Pero los que verdaderamente son maravillosos tienen el empuje de continuar adelante aún cuando han recibido mas de cuantro o cinco rechazos.

 

- Disciplina: hacer lo mismo cada día requiere mucho de nosotros. Enfrentarnos a los retos que se nos presentan puede parecer gigantesco a veces. La diferencia entre los que logran resultados y los que no es la disciplina. Si analizamos  los individuos que a través de los tiempos han logrado ser los mejores en sus carreras tienen en común la disciplina. Ejemplos como Michael Jordan, Tiger Woods, Michael Angelo, Mozart, Warrent Buffett etc. por mencionar algunos.

 

- Optimismo: hay días buenos y hay días malos. Debemos poder hacer borrón y cuenta nueva después de los días malos para seguir adelante. Pensar que mañana será siempre mejor hace la diferencia entre el éxito y el fracaso. Un estudio llevado a cabo analizando los sobrevivientes en los campos de concentración alemanes de Hitler, demostró que el mayor porcentaje de los que sobrevivieron después de la Guerra, nunca perdieron la esperanza de ser rescatados.

 

- Enfoque: Todos sabemos que tener objetivos claros, definidos, medibles es importante en cualquier aspecto de la vida. Los vendedores de la calle tienen bien claro este concepto. Si no venden, no comen. Claro, simple y directo. Están enfocados en vender para poder cobrar. Cada vez más, estudios confirman que el “Multitasking” disminuye la productividad individual, contrario a lo que se pensaba durante años. En los negocios y en la vida, tener la Visión clara de lo que se quiere es primordial para obtener los resultados.

 

La próxima vez que nos topemos con un vendedor en un semáforo, hagámonos la pregunta ¿Qué podemos aprender de esta persona para mi vida?

 

 

 

 

 

 

Cine

La receta del Cine Dominicano no está funcionando.

No me considero un experto en cine ni mucho menos, pero sí una persona con el criterio suficiente para saber lo que es bueno y lo que es malo. Como mucha gente que conozco disfruto una buena película frecuentemente. También admito que con Apple TV y Netflix voy cada vez menos a las salas de cine  ya sea por comodidad o economía.

Una vez escuché a alguien en radio decir que odiaba la frase “Apoyemos el Cine Dominicano” y exponía sus razones. En gran parte yo también estoy de acuerdo. Si tengo que resumir lo que exponía esta persona y en buen dominicano el mensaje era que si uno va a gastar su dinero en algo, en este caso una película, el no iba a dar ese dinero por un producto malo, cuando por el mismo precio podía ver algo muy bueno. Yo también coincido.

Digo que el cine Dominicano no está funcionando, pero admito que estamos mejorando. Pueden alegarse muchas razones que escucho por ahí como falta de recursos, falta de formación en el arte del cine y otras más, pero la realidad es que solo en el 2013 se estrenaron mas de 30 películas dominicanas y a mi parecer la gran mayoría con grandes oportunidades. El tema de presupuesto no es relevante ya que otros países producen muy buenas películas con muy poco presupuesto y el promedio invertido en el cine dominicano por película ronda el millón de dólares.

En las últimas semanas he tenido la oportunidad de asistir a dos “Premiers” de producciones Dominicanas en Santo Domingo. Cuando veo cualquier producción cinematográfica me enfoco en estos aspectos: Actuaciones, Guión, Visual, Dirección y lo que yo llamo lógica o concordancia.    Por favor entiendan que estos no son términos necesariamente profesionales sino propuestos por mí.

Mi punto es, ¿si ya lo estamos haciendo con producciones de comerciales para marcas, por qué no lo hacemos también con el cine? Con esto me refiero a contratar buenos Directores, Guionistas, Directores de fotografía etc. y vamos aprendiendo de ellos.

Tenemos buenos talentos en la actuación y  mi opinión es que tienen que ser bien dirigidos pero estamos muy débiles todavía a nivel de Dirección, Guiones y fotografía de cine. También tenemos mucha gente que estudia cine fuera y viene a RD a producir una película sin haber vivido la experiencia de trabajar en cine el tiempo suficiente como para entender bien todos los aspectos relevantes del arte, proceso que puede tomar muchos años y que no se puede acelerar su madurez.

Somos un país de gente creativa, y que se la busca como sea, pero en mi opinión en Cine tiene que ser respetado un poco más de lo que lo estamos haciendo. A veces me pregunto quiénes son los que van revisando las ediciones de las producciones antes de que se presenten en las salas. Entiendo es necesario tener opiniones externas para ajustar y mejorar antes de lanzar un producto con grandes oportunidades solo por el orgullo y soberbia de decir “Yo sé de esto y no necesito opiniones”.

 

7 Realidades y decisiones para simplificarnos la vida.

7 Realidades y decisiones para simplificarnos la vida.

Con el permiso de Michael Hyatt y Greg McKeown, reproduzco parte de un artículo que pienso nos puede ayudar a todos.

Espero lo disfruten.

7 Realities Every Essentialist Knows

Essentialism explains the ins and outs of the Essentialist lifestyle, but these are seven realities I found particularly meaningful as I look at my own day-to-day evaluation of opportunities.

  1. The power of choice. When we forget we have the power of choice, we allow others to determine what fills our time instead of ourselves. Essentialists remain empowered by choice to determine what they do and don’t do with their time.
  2. The momentum of focus. For every ten things Nonessentialists do, Essentialists do one. Instead of diffusing their energy, they focus it and gain momentum to make more impact than they otherwise could. When we complain about being “spread too thin” at work, this is a sure sign we need to shed tasks and train our focus.
  3. The importance of tradeoffs. To do one thing is to miss out on others—and maybe even essential things. The more we commit to doing, the more strained our schedules for the the things that are truly important, including family, rest, and play. Essentialists weigh every opportunity against the potential tradeoffs.
  4. The value of extreme criteria. Essentialists don’t consider the minimum requirements for a yes. They use extreme criteria: Is this exactly what I want? I’m I ideal for this opportunity? As McKeown says, “If it isn’t a clear yes, then it’s a clear no.”
  5. The role of the journalist. The role of a journalist is not to regurgitate facts, but to explain the meaning of those facts. Essentialists act as journalists of their own experience. Instead of allowing others to determine what matters and why, Essentialists make that determination for themselves.
  6. The power of clarity. According to McKeown, Essentialists pass on about 90 percent of opportunities. If we are clear on what we do, we can filter out a thousand things we shouldn’t. To gain this clarity requires asking hard questions, making difficult tradeoffs, and exercising self-discipline. And Essentialists know it’s totally worth investing in the 10 percent of opportunities that make sense for them.
  7. The liberating possibility of no. Saying no to the many trivial requests, Essentialists are really saying yes to what matters most in their lives: their faith, their family, their health, their calling.

El Político y el Clérigo

Antes que nada quiero aclarar que no tengo ninguna afiliación política y que a pesar de haber estudiado en un colegio católico, no soy el más practicante, sin embargo lo que ha pasado en los últimos años en dos áreas con las cuales vivo por circunstancia pero no por opción propia como la religión y la política me han asombrado, y para ser realista pensaba que nunca las volvería a ver en mi vida adulta.

Dos nombres, Danilo y Francisco pueden a primera instancia leerse como muy comunes, pero son los nombres de los hombres que hoy día gobiernan mi país y la religión Católica. Dos figuras inesperadas que sin conocerse tienen muchas cosas en común y que gratamente me han sorprendido.

Al pensar por qué estas dos figuras me han han llamado la atención  personalmente de la forma que lo han hecho, tengo que mencionar las primeras cosas que me vienen a la cabeza: Su practicidad humanista y realista con ese cable a tierra que teníamos decenas de años sin poder apreciar en figuras políticas y religiosas. Nos habíamos acostumbrado a lo pomposo y el derroche, que combinado con las actitudes arrogantes y distantes nos habían distanciado de nuestros líderes  creando figuras muy manejadas por el “Marketing Personal” para ocultar la “Verdad Verdadera”.

Como grandes sorpresas y con todas las probabilidades de no estar en las posiciones que ocupan, ambos nos han deleitado con su enfrentamiento práctico a muchas situaciones, su acercamiento a la gente, su actitud de “Manos a la Obra”, resolvamos lo que tenemos que resolver, sin poses, sin más aspiraciones que un bien común que las posiciones que ocupan les exige.

El placer de leer todos los días noticias como piensan y lo que hacen Danilo y Francisco me hace pensar que todavía queda gente buena de verdad, con el interés genuino de mejorar las cosas por el bien de todos.

P.D. : No conozco personalmente a ninguno de los dos, pero creo que lo que la gente hace y no en lo que dice.

Deja eso ahí….

Tengo toda la vida escuchando este tipo de frases en la boca de las personas que me rodean: “Deja eso ahí”, “No toque esa tecla”, “No lo diga duro”. La última vez fué el sábado pasado cuando unos amigos estaban hablando sobre una situación que pasó con un señor durante un viaje realizado al exterior. Cuando comencé a indagar sobre lo sucedido, comenzaron las susodichas frasesitas.

Dentro de las cosas que me molestan es escuchar estas palabras en la boca de gente inteligente y pensante, como si mencionar el nombre de la persona protagonista del hecho fuese a cambiar lo que pasó. Situaciones como estas las veo a diario con temas políticos, religiosos, financieros, sociales, familiares, laborales y de salud.

Si me preguntan sinceramente no lo entiendo. ¿Por qué no se puede mencionar el hecho o el nombre del protagonista? ¿Cuál será ese gran miedo que atañe a los que conversan sobre determinado tema? Pienso a veces que pudiera ser una costumbre de la época Trujillista en la que hasta por hablar alto podía uno meterse en problemas.

Lo bueno es que no todo el mundo es así. Tenemos periodistas y comunicadoras que se atreven a decir lo que nadie dice pero que todos saben (Nuria y Alicia por mencionar algunas). Dicen lo que hay que decir, lo dicen a nivel masivo para que todos lo sepan, ponen hasta su vida y reputación en peligro y la mayoría de las veces con pocas consecuencias positivas para la sociedad.

Me propongo de ahora en adelante decir lo que haya que decir, preguntar lo que haya que preguntar y investigar lo que haya que investigar. Me propongo a no “Dejarlo ahí” y me propongo a tocar todas las teclas que haya que tocar. En fin, ¿cuál es el miedo?

 

Desempeño político

Todos los empleados pasan por el ritual de la evaluación de desempeño por su trabajo, ya sea semestralmente o anualmente. En base a esta evaluación se determina su carrera dentro de la empresa para la que trabaja. Buen desempeño significa mejora en salario, mejor posición, bonos, etc. Un mal desempeño por el contrario, es un camino totalmente diferente que a veces implica hasta perder el empleo, o si no planes correctivos para mejorar.

Se supone que los políticos son elegidos por los votantes, lo que significa que ellos en teoría trabajan para nosotros y que por ende deberían ser evaluados por su gestión de 4 años por nosotros y así determinar si mantienen su puesto o no. El evento de rendición de cuentas hasta ahora sólo lo hace el Presidente de la República.

Pienso debemos proponer procesos y sistemas que permitan evaluar a todos los políticos sin excepción, que hasta ahora ni siquiera pueden trabajar claramente y entregar a tiempo sus declaraciones de bienes.

Una vez al año deben sentir que trabajan para nosotros y no lo contrario. Nosotros somos los jefes, les pagamos y deben hacer lo que decide el pueblo. Tomar nuestro dinero y beneficiarse con nuestros esfuerzos debe ser castigado hasta las últimas consecuencias.