El Político y el Clérigo

Antes que nada quiero aclarar que no tengo ninguna afiliación política y que a pesar de haber estudiado en un colegio católico, no soy el más practicante, sin embargo lo que ha pasado en los últimos años en dos áreas con las cuales vivo por circunstancia pero no por opción propia como la religión y la política me han asombrado, y para ser realista pensaba que nunca las volvería a ver en mi vida adulta.

Dos nombres, Danilo y Francisco pueden a primera instancia leerse como muy comunes, pero son los nombres de los hombres que hoy día gobiernan mi país y la religión Católica. Dos figuras inesperadas que sin conocerse tienen muchas cosas en común y que gratamente me han sorprendido.

Al pensar por qué estas dos figuras me han han llamado la atención  personalmente de la forma que lo han hecho, tengo que mencionar las primeras cosas que me vienen a la cabeza: Su practicidad humanista y realista con ese cable a tierra que teníamos decenas de años sin poder apreciar en figuras políticas y religiosas. Nos habíamos acostumbrado a lo pomposo y el derroche, que combinado con las actitudes arrogantes y distantes nos habían distanciado de nuestros líderes  creando figuras muy manejadas por el “Marketing Personal” para ocultar la “Verdad Verdadera”.

Como grandes sorpresas y con todas las probabilidades de no estar en las posiciones que ocupan, ambos nos han deleitado con su enfrentamiento práctico a muchas situaciones, su acercamiento a la gente, su actitud de “Manos a la Obra”, resolvamos lo que tenemos que resolver, sin poses, sin más aspiraciones que un bien común que las posiciones que ocupan les exige.

El placer de leer todos los días noticias como piensan y lo que hacen Danilo y Francisco me hace pensar que todavía queda gente buena de verdad, con el interés genuino de mejorar las cosas por el bien de todos.

P.D. : No conozco personalmente a ninguno de los dos, pero creo que lo que la gente hace y no en lo que dice.

Deja eso ahí….

Tengo toda la vida escuchando este tipo de frases en la boca de las personas que me rodean: “Deja eso ahí”, “No toque esa tecla”, “No lo diga duro”. La última vez fué el sábado pasado cuando unos amigos estaban hablando sobre una situación que pasó con un señor durante un viaje realizado al exterior. Cuando comencé a indagar sobre lo sucedido, comenzaron las susodichas frasesitas.

Dentro de las cosas que me molestan es escuchar estas palabras en la boca de gente inteligente y pensante, como si mencionar el nombre de la persona protagonista del hecho fuese a cambiar lo que pasó. Situaciones como estas las veo a diario con temas políticos, religiosos, financieros, sociales, familiares, laborales y de salud.

Si me preguntan sinceramente no lo entiendo. ¿Por qué no se puede mencionar el hecho o el nombre del protagonista? ¿Cuál será ese gran miedo que atañe a los que conversan sobre determinado tema? Pienso a veces que pudiera ser una costumbre de la época Trujillista en la que hasta por hablar alto podía uno meterse en problemas.

Lo bueno es que no todo el mundo es así. Tenemos periodistas y comunicadoras que se atreven a decir lo que nadie dice pero que todos saben (Nuria y Alicia por mencionar algunas). Dicen lo que hay que decir, lo dicen a nivel masivo para que todos lo sepan, ponen hasta su vida y reputación en peligro y la mayoría de las veces con pocas consecuencias positivas para la sociedad.

Me propongo de ahora en adelante decir lo que haya que decir, preguntar lo que haya que preguntar y investigar lo que haya que investigar. Me propongo a no “Dejarlo ahí” y me propongo a tocar todas las teclas que haya que tocar. En fin, ¿cuál es el miedo?

 

Desempeño político

Todos los empleados pasan por el ritual de la evaluación de desempeño por su trabajo, ya sea semestralmente o anualmente. En base a esta evaluación se determina su carrera dentro de la empresa para la que trabaja. Buen desempeño significa mejora en salario, mejor posición, bonos, etc. Un mal desempeño por el contrario, es un camino totalmente diferente que a veces implica hasta perder el empleo, o si no planes correctivos para mejorar.

Se supone que los políticos son elegidos por los votantes, lo que significa que ellos en teoría trabajan para nosotros y que por ende deberían ser evaluados por su gestión de 4 años por nosotros y así determinar si mantienen su puesto o no. El evento de rendición de cuentas hasta ahora sólo lo hace el Presidente de la República.

Pienso debemos proponer procesos y sistemas que permitan evaluar a todos los políticos sin excepción, que hasta ahora ni siquiera pueden trabajar claramente y entregar a tiempo sus declaraciones de bienes.

Una vez al año deben sentir que trabajan para nosotros y no lo contrario. Nosotros somos los jefes, les pagamos y deben hacer lo que decide el pueblo. Tomar nuestro dinero y beneficiarse con nuestros esfuerzos debe ser castigado hasta las últimas consecuencias.