¿ERES UN MICRO-MANAGER O SABES DELEGAR REALMENTE?

Podemos hacer todas las cosas que hacemos a través de la delegación, ya sea a otras personas o al “Tiempo”. Cuando delegamos al “Tiempo” eso es eficiencia. Si delegamos a otras personas eso es efectividad. Mucha gente se rehusa a delgar porque sienten que toma mucho tiempo y esfuerzo, y que ellos mismos pueden hacer mucho mejor el trabajo. Pero la delegación efectiva es tal vez la actividad de alto nivel más poderosa que hay (Si no pregúntele al Presidente de los Estados Unidos).

 Transferir las responsabilidades a otras personas entrenadas y con capacidad nos permite utilizar nuestra energía en otras actividades de alto nivel. La delegación significa que tanto la organización como nosotros como profesionales podemos crecer obteniendo más y mejores resultados.

 La delegación per se no tiene nada que ver con la capacidad de lograr que las cosas se hagan. Conozco varias personas en niveles muy altos que hacen lo necesario para conseguir los resultados esperados. Pero cuando aprendemos a interactuar con las personas y los sistemas e involucramos a los equipos, la capacidad de obtener resultados se ve exponenciada. Una hora de trabajo de un “Micro-Manager” puede producir buenos resultados, pero una hora de trabajo de una persona a través de delegación efectiva puede producir 50 veces mayor valor.

 

A mi parecer existen dos tipos de delegación:

 La delegación basada en métodos y procesos, que es la que utiliza la mayoría de las personas y significa: Ve allí, búscame esto, haz esto, tráeme aquello, consígueme tal cosa y dime cuándo esté listo. En este tipo de delegación las personas estás focalizadas en los métodos y la manera de hacer las cosas, por ende tienden a involucrarse en una cantidad de detalles innecesarios.

 El otro tipo es la delegación basada en resultados. Aquí nos centrarmos en los resultados y dejamos que los equipos seleccionen la forma y la manera de trabajar, haciéndolos responsables también por los resultados. Esta forma de delegar lleva a que tengamos un entendimiento claro de las expectativas en 5 áreas:

 

  • Resultados esperados: ambas partes deben estár claras de qué es lo que se quiere hacer, pero no focalizándose en el “Cómo” sino en el “Qué”.
  • Lineamientos: debemos identificar los parámetros en los que esa persona podrá operar, cuáles son las restricciones y las cosas que no se pueden hacer.
  • Recursos: identificar los recursos humanos, financieros, técnicos y organizacionales disponibles.
  • “Accountability”: se deben discutir y establecer los estándares de desempeño que se evaluarán periódicamente para medir los resultados.
  • Consecuencias: debe quedar muy claro las consecuencias tanto buenas como negativas de la evaluación de los resultados.

 La confianza es una de las mejores formas de motivar a los seres humanos, y esto es verdadero también en las empresas. Tiende a sacar lo mejor en las personas. Pero toma tiempo y paciencia. Estoy plenamente convencido de que la correcta delegación basada en resultados beneficia infinitamente a todas las partes. Estos lineamientos son aplicables con cualquier persona o situación. Con personas más inmaduras se especifican más lineamientos y menos resultados, se identifican más recursos y se necesitan más reuniones de seguimiento. Con personas maduras, se establecen resultados más retadores, menos lineamientos y menos reuniones.

 Durante años siempre he confiado en los equipos con los que he trabajado bajo tres premisas bien presentadas y discutidas: ¿Qué queremos hacer? ¿En qué tiempo queremos hacerlo? ¿Qué recursos tenemos disponibles? Ahora vamos a trabajar.

 

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s